Está encantada con su nuevo personaje, ella es la hija pródiga de Aída.
¿Ha dicho adiós para siempre a la pija Sonia?
Nunca se puede decir que se ha acabado, pero de momento he dejado de ser Sonia. Estoy muy metida en la serie Aída .
¿No le da pena dejar de ser pija?
¿Quién ha dicho que no soy pija? Soraya, la hija de Aída, también es pija a su manera. Pienso que hay muchas clases de pija y este último personaje que hago también lo es.
Vamos, que está condenada a ese perfil. ¿No le aburre?
No, cada pija es distinta. Sonia es la hija de un empresario, su padre tiene dinero y ella consigue por ello cierta posición social. Se lía con un tío, Miguel, que está buenísimo y que en la cama funciona bien, pero que es un vago redomado.
¿Y Soraya?
Soraya nace en Esperanza Sur y quiere huir de la mediocridad y miseria de su barrio. Se va de casa a los diecisiete años, no hace caso a su madre y al final le pasa como a ella, se queda embarazada siendo una cría y vuelve a casa con una niña nueve años más tarde.
¿No le da pena haber dejado solo a Miguel?
Pobrecito mío. Pero la verdad,Aída era una tentación muy fuerte. Le dejé y me fui, ahora él anda como alma en pena buscándome.
¿Hay diferencias?
Sí, pero fundamentalmente porque Escenas de matrimonio era un diario y todo tenía que ir mucho más rápido, fue una escuela para mí y reconozco que me enseñó a trabajar duro en la interpretación.
¿Cómo llegó a 'Aída'?
A través de un casting , fui a él y vieron en mí a Soraya. Tuve suerte.
Cinco años en Madrid, ¿le costó?
Me di cuenta cuando ya estaba asentada. Al principio fue todo tan deprisa que ni me enteré. Salí de mi casa corriendo, tuve que hacer la maleta muy rápido. Me esperaba una serie, A tortas con la vida , como quien dice al día siguiente, lo hice todo con prisas. Y de repente "¡leches, estoy aquí!".
En 'Escenas de matrimonio' aparecía muy ligera de ropa...
Así era mi personaje, aquí estoy más tapada.
¿Molestaba en su casa ese vestuario tan escaso?
Entendían perfectamente que fuera así porque era mi trabajo. Ellos me conocen bien y saben cómo soy.
Llegar a ser actriz parece duro.
Según como lo mires, antes de ser actriz he sido tendera, canguro y un montón de cosas.
¿Vendía bien?
Claro que vendía bien, mis padres siempre han tenido comercio, estaba entrenada.
¿Gusta en su casa su profesión?
Al principio no les gustó la idea. Lo entiendo, ellos no sabían nada de cómo era este mundo, yo tampoco.
Al que menos le gustaba la idea era a mi padre, pero ahora está encantado, como mi ama.
¿Cómo surgió?
A los catorce años me apunté a una escuela de teatro y me empezó a gustar mucho como profesión.
Estuvo a punto de ser 'Betty la fea'.
Bueno, en el casting quedamos tres actrices; Claudia Molina, Ruth Núñez y yo. Fue Ruth la que resultó elegida.
¿Le hubiera gustado el papel?
Era un papel muy goloso, pero Ruth lo ha hecho de maravilla, mejor no lo hubiera hecho nadie. Ha estado muy bien.
Ha hecho una incursión en el cine...
Fue genial. Mi papel era muy corto, estar en Las 13 rosas fue estupendo; una historia dura, dramática.
¿Da miedo la interpretación?
Sí, pero todo se soluciona trabajando mucho. Hay que resistir, pero con esfuerzo yo creo que se consigue. Mira, yo sabía que poco a poco iba a conseguir meterme en esta profesión y aquí estoy.
¿Se acuerda de 'Goenkale'?
¡Cómo para no acordarme! Era la criada de María Luisa; qué mal me lo hizo pasar al principio, pero después me la lleve a mi terreno. Fíjate qué serie, ahí también han estado Aitor Luna, Unax Ugalde, Bárbara Goneaga…
¿Liga más ahora que es famosa?
Se liga mucho menos, no sé por qué, pero nada. Al principio parece que sí, que tienes más éxito, pero luego nada de nada.
Era la mujer más buscada en Google.
Alucinante, todavía estoy sorprendida. Salía ligera de ropa, pero no creo que fuera para tanto.
¿Es de las que vuelve a casa por Navidad?
Siempre que puedo, pero ahora en Navidades soy como el turrón, cojo la maleta y me planto aquí.
¿Qué pide al Olentzero?
Ser feliz, nada más.